miércoles, 16 de septiembre de 2009

irá más gente a los bares si se prohíbe fumar

Jiménez cree que irá más gente a los bares si se prohíbe fumar totalmente
El Mundo
Trinidad Jiménez y Francisco Camps en la rueda de prensa de este martes en Valencia Efe.
La ministra asegura que no habrá impacto económico para la hostelería
'Los gastos de los hosteleros son irrelevantes frente a la salud pública'

Iván Pérez Valencia
Actualizado martes 15/09/2009 15:29 horas

La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, aseguró este martes en Valencia que "la gente va a seguir acudiendo a bares y restaurantes" cuando entre en vigor la reforma de la Ley de Prevención del Tabaquismo y se amplíe la restricción de fumar cigarrillos a la totalidad de los locales de hostelería del país. "Al contrario, muchos de los que no hemos fumado un cigarrillo en nuestra vida iremos más a los restaurantes", añadió la ministra.
Jiménez dejó claro que "cada uno es muy libre de fumar o no", pero "mi obligación es proteger la salud pública". Tras la entrada en vigor de la ley antitabaco que tuvo "efectos beneficiosos", según la titular de Sanidad, "es necesario dar un paso más con la prohibición de fumar en los lugares públicos".
La ministra hizo referencia a la aplicación de esta medida en países del entorno y descartó que en España vaya a tener un impacto económico negativo para el sector de la hostelería, ya que "todos estarán en igualdad de condiciones". En este sentido, puso como ejemplo los casos recientes de Italia e Irlanda, en los que "he seguido de cerca el proceso de aplicación de la ley y no ha habido efectos económicos", apuntó Jiménez, quien dejó claro que "no hay improvisación" en este asunto.
"Tenemos un estudio detallado de los gastos que ha supuesto para los empresarios adaptar sus locales" en la primera fase de la Ley antitabaco, y "son irrelevantes frente al planteamiento de defender la salud pública".
Trinidad Jiménez recurrió a un tercer país europeo para reforzar su opinión de que no va a ocurrir nada. Las medidas contra el tabaco "se toman en todo el mundo, hasta en Turquía, donde existe una amplia tradición de fumadores", por eso "no entiendo que se diga que se va a dejar de ir a los restaurantes", cuando lo único que pasará es que "la gente se fumará el cigarro en la puerta o se esperará".

Hostelería y ley del tabaco

El correo digital
25.08.09 - RODRIGO CÓRDOBA GARCÍA PORTAVOZ DEL COMITÉ NACIONAL PARA LA PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO (CNPT)

Cuando la ministra de Sanidad advierte de que el Gobierno está preparado par ampliar la ley del tabaco y proteger así mejor la salud de los españoles, determinadas organizaciones de hostelería se posicionan en contra, anteponiendo supuestos intereses económicos a la salud del conjunto de los ciudadanos. Por otra parte, muchos empresarios sensatos y responsables admiten que es inevitable que se llegue a prohibir fumar en todos los locales públicos, como está ocurriendo en la mayor parte de la UE o en países tan diversos como Turquía, India, Tailandia o Colombia.
Si para evitar la propagación de una grave epidemia hubiera que cerrar los bares y restaurantes durante una semana, todo el mundo aceptaría una merma económica por la protección de la salud. El humo de tabaco ambiental tabaco causa en no fumadores 3.200 fallecimientos y muchos miles más de enfermos crónicos al año por la exposición de personas a los humos tóxicos y cancerígenos. Pero es que, además, el hecho de prohibir fumar en la hostelería no ha supuesto en ningún país merma económica para el sector. Las primeras leyes que prohibían fumar en restaurantes surgieron en Nueva York y en California en 1995 y todos los datos económicos de ventas siguieron progresando positivamente. En Europa tenemos experiencias desde 2004. En el caso de Irlanda, al año siguiente de la ley los ingresos del sector repuntaron en un 1%. En Noruega se observó un efecto económico neutro. En Reino Unido, la norma, muy estricta, entró en vigor en marzo de 2008 y en octubre los datos oficiales revelaron que la apertura de locales de ocio se incrementó entre un 6% y un 14%. Si afectara negativamente al negocio no se abrirían continuamente nuevos locales.
Se dice a menudo que España es un país turístico y que esa regulación estricta podría disuadir a algunos visitantes. Si embargo, la realidad es que las quejas de los turistas son crecientes en España, pero a causa de la permisividad con el humo. Las tres cuartas partes de los británicos, alemanes y franceses no fuman y en sus países ya están disfrutando de ocio sin humos. Los casos de Italia e Irlanda son demostrativos. En Irlanda, el turismo aumentó un 3% después de la entrada en vigor de la nueva ley, que se cumple a plena satisfacción de clientes y empresarios. En Italia, país mediterráneo y turístico por excelencia, nadie ha podido demostrar pérdidas económicas globales en el sector del ocio y la hostelería a pesar de que no se fuma en los locales. Otro argumento de ciertos empresarios es que han hecho inversiones para adaptar los locales de acuerdo a la ley actual. No es de recibo usar este argumento para oponerse a un ampliación legal cuando menos del 1% de los 350.000 locales del país tienen esas adaptaciones. Evidentemente no habría razones para penalizar a los hosteleros que cumplieron la ley honestamente desde septiembre de 2006 y puede buscarse entre todos algún tipo de compensación, pero queremos insistir en que esas situaciones son la excepción.
Respecto a los deseos de los clientes fumadores, es cierto que a algunos les gustaría fumar en bares y restaurantes, como también les gustaría seguir alimentando su adicción en todo tipo de lugares, pero eso no es posible porque el humo del tabaco afecta a la salud de los no fumadores y los sistemas de ventilación se han mostrado tremendamente ineficaces para limpiar el humo de tabaco. Los primeros beneficiados serían los trabajadores del sector. ¿Cómo se puede obligar a una empleada embarazada o asmática a tragarse los humos del local? Los fumadores también se verían beneficiados porque un entorno sin humos ni cigarrillos les ayudaría a dejar el tabaco de forma definitiva.
Los ambientes libres de humo han demostrado que disminuye el inicio del consumo de tabaco en los adolescentes en un 60%. El 70% de la población española adulta apoya espacios sin humo en la hostelería. Naturalmente este apoyo es menor en los actuales usuarios de bares y cafeterías. Pero ocurre a menudo que si en un grupo de 10 amigos sólo 3 fuman hay que ir a un local con humos, de modo que la mayoría se convierte en rehén del tabaco. No es aceptable ese concepto de tolerancia que supone que los no fumadores pongan sus pulmones a disposición de los adictos a la nicotina. Finalmente: ¿Se han preguntado los hosteleros más reacios a los cambios cuántos clientes ganarían si ofrecieran ambientes sin humo, más saludables y de mayor calidad? La hostelería debería competir por la calidad de sus servicios, no por ofrecer espacios para fumar. Esperemos que las organizaciones de hostelería defiendan sus auténticos intereses, así como a sus trabajadores y clientes y no tanto los de otros sectores ajenos al núcleo de su negocio.