martes, 19 de octubre de 2010

Texto de la petición remitida a la Comisión de Peticiones de la Unión Europea por incumplimiento de la ley antitabaco en el aeropuerto de Barajas

Aquí tenéis el texto íntegro de la petición que he remitido a la Comisión de Peticiones de la Unión Europea el pasado 15 de octubre. Esta Comisión aún tiene que pronunciarse sobre su admisibilidad. Os mantendré informados.

Título: Incumplimiento de la Comunidad de Madrid de sus competencias de inspección y sanción relacionadas con la legislación antitabaco española en el aeropuerto de Madrid - Barajas
Antecedentes:
La Comunidad de Madrid, a través de la Agencia Antidroga, es competente (en su territorio) de las tareas de inspección y sanción relativas a la aplicación de la ley antitabaco vigente en España.
Por otro lado, el Aeropuerto de Madrid - Barajas es gestionado por el ente público AENA, dependiente del Ministerio de Fomento del Gobierno de España.
Hechos:
A lo largo de todas las instalaciones del aeropuerto de Madrid-Barajas hay puntos de fumadores que incumplen, todos ellos, los términos de la ley vigente, pues no están físicamente aislados del resto de las instalaciones.
He puesto varias reclamaciones al aeropuerto denunciando esta situación. Además lo he denunciado a la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid.
Tanto la Defensora del Pasajero del aeropuerto como la Agencia Antidroga niegan que esto esté ocurriendo. Sin embargo, tengo una copia de la ley (de carácter público) y varias fotografías de las instalaciones. Además estas instalaciones se encuentran en un lugar público de fácil inspección por parte de cualquiera. La evidencia indica que estas instalaciones incumplen la ley, al contrario de lo que indican estas dos instituciones.
Ante esta situación de indefensión me dirijo al Ministerio de Sanidad del Gobierno de España para que en la medida de sus posibilidades reailce algún tipo de intermediación. Su respuesta es que las competencias en esta materia son exclusivas de la Comunidad de Madrid, por lo que el Ministerio no puede hacer nada. Con la misma indefensión como ciudadano, me dirijo al Defensor del Pueblo de España (dependiente de las Cortes Generales), pero esta institución no hacen más que transmitirme la versión de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, la cual es contraria al cumplimiento de la ley y falta de rigor.
Como ciudadano español, creo agotadas todas las vías que tengo a mi disposición, pero desgraciadamente nadie parece darme la razón en un asunto tan evidente de incumplimiento objetivo de una ley.
Pongo mis esperanzas ahora en la Unión Europea como último recurso para que se reconozcan mis derechos como consumidor y se haga público que la Comunidad de Madrid incumple la ley y ningunea a sus ciudadanos.
Próximamente les enviaré toda la información, pruebas y correspondencia que obran en mi poder para ayudarles en la comprensión de esta petición.
Atentamente,

domingo, 10 de octubre de 2010

El cuento de la Defensora del Pasajero

Érase una vez una defensora del pasajero de un aeropuerto que sólo defendía a los pasajeros fumadores. Tanto era así que era hasta capaz de violar las leyes de su reino con tal de hacer más felices a los pasajeros fumadores que a los no fumadores. Y no contenta con violar las leyes de su reino, la defensora del pasajero era capaz de mentir a los pasajeros no fumadores que exigían el cumplimiento de la ley. Hubo una época además en la que la defensora del pasajero tenía una misteriosa alianza con una Comunidad Autónoma que ejercía su poder con mucha más fuerza que el propio reino. La Comunidad Autónoma le daba permiso a la Defensora del Pasajero para incumplir la ley y proteger así aún más a los pasajeros fumadores. Nadie llegó nunca a descubrir cuáles eran los beneficios que la defensora del pasajero sacaba de todo ello y lo peor es que se cree que nunca se sabrá. Lo que sí sucedió es que el aeropuerto comenzó a oler a tabaco por todas sus esquinas. A tabaco y a pis, realmente, todo mezclado. La verdad es que antes ya olía a pis, pero lo del tabaco y el pis todo junto ya era algo verdaderamente insoportable. Y así pasaron algunos años, hasta que el aeropuerto se convirtió en uno de los aeropuertos más apestosos del mundo, eso sí, con zonas de fumadores.